El San Martin 62MAS es uno de esos relojes que sorprenden desde el primer momento. No solo destaca dentro de su rango de precio, sino que compite directamente con modelos bastante más caros en acabados, materiales y sensaciones en muñeca. Una reinterpretación moderna del legendario Seiko 62MAS, pero con el nivel de ejecución al que San Martin ya nos tiene acostumbrados.
Estéticamente, este San Martin 62MAS entra por los ojos. El diseño es muy fiel al original de Seiko, pero con pequeños matices modernos que lo actualizan sin perder su esencia. En este caso opté por la esfera gris oscura, aunque también está disponible en azul y verde con un acabado esmaltado realmente espectacular.
En su interior encontramos el archiconocido Seiko NH35, un movimiento automático japonés con remonte manual y parada de segundero. Es un calibre robusto, fácil de mantener y perfecto para el uso diario. Tras varias semanas de uso, este ejemplar ha llegado bastante bien ajustado de fábrica, algo que siempre se agradece.
La caja está fabricada en acero inoxidable 316L. En la parte superior presenta un cepillado con patrón concéntrico, mientras que los laterales cuentan con un pulido tipo espejo que aporta contraste. Sus líneas son angulosas, con cortes limpios a 90 grados, lo que le da un carácter sólido y muy bien definido. A pesar de ello, resulta muy cómodo en muñeca.
La corona es roscada y firmada con el logo hexagonal de San Martin sobre un fondo arenado. Aunque no es especialmente grande, ofrece un agarre excelente y un tacto muy informativo al operarla. El ajuste de hora se siente preciso y muy satisfactorio.
El bisel es cerámico, unidireccional y de 120 clics. El giro es firme, preciso y sin holguras. Los marcadores están grabados y rellenados en blanco, con la clásica gota de lúmen a las 12. En conjunto, uno de los mejores biseles que he probado por debajo de los 200€.
El dial es, sin duda, una de las joyas del reloj. A simple vista puede parecer negro, pero cuando la luz incide sobre él despliega una gama de grises con efecto sunburst espectacular. Bajo las 12 encontramos el logo aplicado en metal, y sobre las 6 las leyendas de AUTOMATIC y 200 metros de resistencia al agua.
Los marcadores son aplicados, con marco cromado y rellenos de lúmen. El de las 3 desaparece para dar paso al fechador, perfectamente integrado gracias a su marco biselado.

Las manecillas horaria y minutera tienen forma de bastón, con un acabado pulido y una línea central de lúmen. La segundera mantiene el diseño clásico tipo batuta, fiel al modelo original de Seiko. El fechador, con números negros sobre fondo blanco, se integra mejor de lo esperado gracias al marco que lo rodea.
El lúmen es intenso, de tono verdoso y con una duración sobresaliente. No busca efectos llamativos, sino ofrecer legibilidad real durante horas, algo fundamental en un diver de este nivel.
El cristal es de zafiro con tratamiento antirreflejos, ligeramente abovedado en los bordes. La tapa trasera es roscada, con un acabado cepillado concéntrico y un diseño completamente limpio, sin textos ni grabados innecesarios.
El brazalete tipo Oyster está completamente fabricado en acero sólido. El cierre es plegable, con doble pulsador, cuatro posiciones de microajuste y el logo de la marca aplicado. Un conjunto que transmite seguridad y calidad.
Con 39mm de diámetro, 47,7mm entre asas y 13mm de grosor, este San Martin tiene unas proporciones muy equilibradas. El peso varía entre 93 y 162 gramos según la correa utilizada, manteniendo siempre una sensación de solidez sin resultar incómodo.

Su precio habitual ronda los 175€. No es el diver chino más barato, pero tampoco juega en esa liga. Los materiales, los acabados y el nivel general del reloj justifican plenamente su precio. Si buscas un homenaje premium con personalidad propia, este San Martin 62MAS es una apuesta segura.