El Ceriepon KB89-05 es de esos relojes que aparecen de una marca que no habías visto nunca y acaban sorprendiéndote. A simple vista es un claro homenaje al Richard Mille, con esa forma de caja tan reconocible y un dial completamente esqueletizado. Confieso que no tenía muchas esperanzas puestas en esta pieza, pero tras varios días de uso la desconfianza se ha ido disipando: en su rango de precio, cumple con lo que se espera de él.

Calibre: el punto más polémico

Vamos con el corazón del reloj, porque es una de las partes que más da que hablar. La marca no especifica exactamente qué movimiento monta; solo sabemos que es un calibre chino automático que late a 21.600 alternancias por hora y ofrece unas 42 horas de reserva de marcha. En mi experiencia, tras una semana de uso, adelantó aproximadamente un minuto. No es perfecto, pero tampoco un desastre para lo que cuesta.

Hay que ser honestos: no tiene la reputación de un Seiko NH35 ni de un Miyota japonés. Si buscas fiabilidad absoluta y un movimiento probado durante décadas, este no es tu calibre. Ahora bien, estéticamente luce muy bien dentro de este diseño esqueletizado, y en un reloj como este la parte visual juega un papel importante.

Caja de acero 316L estilo Richard Mille

La caja es probablemente lo más llamativo. Está fabricada en acero inoxidable 316L y sigue fielmente la forma tonneau típica de los Richard Mille. En la parte superior encontramos un acabado cepillado, acompañado de ocho tornillos con forma de estrella que refuerzan la estética técnica y deportiva. Los cantos están pulidos a espejo, generando un contraste muy interesante, mientras que los laterales lucen un acabado arenado que sigue la silueta de la caja. Para este rango de precio, los acabados están muy bien ejecutados: no se siente barato ni mal trabajado, y es una de las cosas que más me ha sorprendido.

Corona a presión: el punto débil

Aquí la cosa flojea. La corona es a presión, no roscada, y aunque sobre el papel el reloj declara 50 metros de resistencia al agua, sinceramente yo no lo acercaría ni al grifo. Ya sabéis lo que pienso de este tipo de coronas en relojes automáticos: mejor no tentar a la suerte.

Eso sí, está firmada en bajo relieve con el logo de la marca. La parte negra parece metálica, pero la zona azul es de plástico, y eso rompe un poco la sensación de solidez de la caja. Funciona en tres posiciones: remonte manual, una posición fantasma (no hay fechador) y ajuste de hora.

Dial esqueletizado: el gran protagonista

El dial esqueletizado es sin duda la estrella del reloj. La marca ha querido mostrar todo lo que ocurre en el interior, dejando el calibre a la vista. A las 12 aparece el nombre de la marca y a las 9 el modelo, además de varias leyendas repartidas por el dial (reserva de marcha, frecuencia, tipo de calibre…). En mi opinión sobra tanta información: el dial ya es bastante recargado de por sí.

Todo está impreso en color azul, que combina con la correa y aporta coherencia estética al conjunto. Y hay un detalle que me encanta: en la posición de las 4 y media hay una rueda segundera adicional, con números en azul y barras de lumen, que gira sincronizada con la trotadora central. Un elemento curioso que da dinamismo al dial.

Ceriepon KB89-05 dial esqueletizado

Marcadores y manecillas

Los marcadores horarios son aplicados sobre el rehaut, con forma de trapecio, borde cromado y rellenos de lumen. En las 3, 6, 9 y 12 se duplican para dar mayor presencia, y sobre el propio dial aparecen los números 7, 8, 10 y 11 con borde azul. Las manecillas, tanto la horaria como la minutera, tienen forma de lápiz con perfil cromado, puntas azules y lumen. La trotadora central remata con una punta de flecha azul y un contrapeso del mismo color, reforzando la identidad azul del reloj.

Lumen

Aquí llega otra de sus debilidades: el lumen es muy pobre. Tiene dos tonos distintos, pero la intensidad y la duración dejan bastante que desear: apenas aguanta unos minutos antes de perder visibilidad. Si eres un fanático del lumen, este reloj no es para ti. Si lo tuyo es el diseño y no te importa demasiado la legibilidad nocturna, tampoco es un drama.

Cristal de zafiro

La marca asegura montar cristal de zafiro, perfectamente enrasado con la caja. No especifica si lleva tratamiento antirreflejos, pero no he tenido problemas para leer la hora pese al dial esqueletizado. Un punto positivo, porque en este rango de precio muchas veces encontramos cristales minerales disfrazados de zafiro.

Tapa trasera con ventana de exposición

La tapa trasera es igual de interesante: está atornillada con doce tornillos en forma de estrella, manteniendo la coherencia con el frontal. Luce grabados en bajo relieve con el logo, el modelo, la frecuencia y las inscripciones "Automatic" y "Original". En el centro hay una ventana de exposición que permite ver el calibre en funcionamiento, con el nombre de la marca impreso sobre el cristal y subrayado con la bandera italiana.

Correa de goma cómoda

El reloj viene con una correa de goma azul, gruesa y sorprendentemente cómoda. Se siente resistente, con dos pasadores para asegurarla y una hebilla metálica bien trabajada y grabada con el logo. Para un reloj de este estilo es un acierto total, porque la comodidad en muñeca es fundamental y aquí cumple de sobra.

Medidas y sensaciones en muñeca

Hablemos de números: 44 mm de diámetro (incluyendo la corona), 49 mm de largo y 14 mm de grosor. No es un reloj pequeño, pero tampoco un monstruo imposible de llevar. En la muñeca se siente robusto y con presencia, y ese peso extra le aporta una sensación de solidez que, personalmente, me gusta.

Precio y conclusión

Todo esto por unos 130 euros. Y aquí es donde creo que Ceriepon ha acertado: si quieres un reloj con estética tipo Richard Mille, automático, con buenos acabados en la caja, un dial llamativo y una correa cómoda, merece la pena. ¿Sus puntos débiles? Claramente la corona, que no está a la altura del resto, y el calibre, que aunque visualmente es atractivo no tiene la fiabilidad de un NH35 o un Miyota. El Ceriepon KB89-05 es un homenaje que no engaña a nadie: sabe lo que es y lo que ofrece, y lo hace con dignidad. No es un reloj para todos, pero si buscas algo diferente, con mucho carácter visual y un diseño inspirado en piezas que cuestan cientos de miles de euros, puede ser un capricho interesante sin destrozar la cartera.