El Starking AM0350 es el segundo reloj que la marca me envió para el canal, y uno completamente diferente al primero: con una estética mucho más llamativa y una propuesta que, sobre el papel, me despertaba bastante más curiosidad. Después de varias semanas con él, las sensaciones han sido mejores de lo que esperaba. No porque sea perfecto —tiene detalles mejorables que veremos—, sino porque en conjunto transmite un salto de calidad respecto al otro modelo.
Concepto
A simple vista es evidente de dónde toma la inspiración: esa caja tonel, la esfera completamente esqueletizada y ese aire deportivo recuerdan a relojes que juegan en una liga de precios completamente distinta. Y ahí está la gracia, porque no es habitual encontrar un automático esqueletizado en este rango de precio, una propuesta diferente al típico diver o reloj de vestir que solemos ver por menos de cien euros. Este Starking no busca convencer a todo el mundo: es un reloj que te tiene que entrar por los ojos. Si esta estética encaja con tus gustos, te parecerá muy interesante; si no, por muy bien hecho que esté, difícilmente te convencerá.
Caja
Lo primero que me llamó la atención fue la sensación de solidez. Esperaba un tacto más propio de un reloj económico, pero la realidad es bastante mejor: se siente compacta, bien mecanizada y, en mi unidad, sin holguras ni desajustes. La caja está fabricada en acero inoxidable y combina acabados: cepillado en la parte superior y laterales que alternan zonas pulidas con un grabado sobre fondo arenado. En la parte superior, cuatro tornillos con cabeza de estrella bien alineados refuerzan su estética. Un detalle que habría resuelto de otra forma es el nombre de la marca grabado en relieve en el lateral izquierdo, que me parece un poco grande teniendo en cuenta que el logo ya está en la esfera. Por lo demás, se integra perfectamente con la correa y transmite una calidad superior a la esperada por su precio.
Calibre
Al ser un reloj esqueletizado, gran parte del protagonismo recae en el movimiento. Y aquí hay un detalle curioso: la marca no especifica qué calibre monta, solo habla de un movimiento automático de fabricación china. Lo que sí puedo contaros es la experiencia de uso: el rotor es bastante silencioso, algo que agradezco, y el remonte manual tiene un tacto suave y agradable. Donde han puesto más mimo es en lo estético: al estar completamente expuesto, incorpora tornillería azulada, rubíes visibles, engranajes en dorado y un rotor con cierta decoración. No está al nivel de relojes mucho más caros, pero cumple bien con la idea de un esqueletizado de este precio. En uso normal se ha comportado de forma correcta, sin desviaciones llamativas.
Dial, marcadores y agujas
En un reloj de este tipo el gran protagonista es el dial, y todo gira alrededor del esqueletizado que deja el movimiento a la vista. La ejecución me parece correcta para el precio: el calibre va montado sobre una estructura negra que da profundidad, y la decoración azulada y dorada resulta agradable de ver. Lo que más me ha sorprendido es la legibilidad: normalmente estos relojes la sacrifican, pero aquí los índices aplicados, las agujas esqueletizadas y sobre todo los detalles en rojo de las agujas ayudan a que leer la hora sea más cómodo de lo esperado. El resto del dial es sencillo: una escala de minutos discreta, la inscripción "Automatic" junto a los 25 rubíes y el nombre de la marca.

Cristal y bisel
Starking apuesta por un cristal mineral reforzado con una ligera curvatura que encaja muy bien con la estética. Habría sido un acierto montar zafiro, pero hay que ser conscientes del rango de precio, y un mineral bien ejecutado como este cumple perfectamente. En mi unidad sí encontré una diminuta mota de polvo bajo el cristal que, una vez la localizas, es difícil dejar de ver; no afecta al funcionamiento y entiendo que es un defecto puntual de control de calidad, pero es justo mencionarlo. El bisel tiene una función más estética que funcional, con el mismo cepillado vertical y los cuatro tornillos decorativos.
Corona
La corona es de presión y ofrece lo esperable en este rango: cuerda en posición cerrada y ajuste de hora al extraerla. No dispone de parada de segundero, algo que ya me encontré en el anterior Starking y que no sorprende por el tipo de movimiento. El funcionamiento es bueno, sin holguras. Estéticamente está muy cuidada: diseño octogonal que encaja con las líneas de la caja, un aro rojo que da un toque de color y el logo grabado en el frontal. El reloj anuncia 50 metros de resistencia al agua, suficiente para el uso cotidiano.
Lumen
Es uno de los pocos apartados donde no termino de entender las decisiones de Starking. La intensidad no es destacable, algo que no me parece grave porque no es un diver. Lo que me desconcierta es la distribución: los índices y la punta de la segundera llevan lumen, pero las agujas horaria y minutera —las que necesitas para leer la hora— no tienen ninguno. Habría sido más coherente prescindir del lumen o aplicarlo donde realmente aporta.
Tapa trasera
La tapa mantiene la filosofía del resto: en lugar de ocultar el movimiento, apuesta por una amplia ventana de exposición para seguir disfrutando del esqueletizado también por detrás. Va fijada con cuatro tornillos y combina el cristal con un marco pulido a espejo donde se graban las especificaciones (marca, acero inoxidable, 50 metros). Muy coherente con el concepto del reloj.
Correa
La correa es de silicona negra y me ha dejado muy buenas sensaciones: flexible, cómoda desde el primer momento y con perforaciones que encajan con la estética deportiva y mejoran la transpiración. Se integra muy bien con la caja, incorpora pasadores de liberación rápida y un doble pasador. El único detalle mejorable está en la hebilla: es de acero cepillado y firmada, pero el perno que encaja en los agujeros es ligeramente más corto de lo que debería. No compromete la seguridad, pero visualmente se nota una vez lo ves.
Medidas y conclusión
La caja mide 42,5 mm de ancho, 40,5 mm de largo y 12 mm de grosor, con un peso de 94 gramos. Sobre el papel puede parecer contundente, pero gracias a la forma de la caja y a cómo se integra la correa se adapta sorprendentemente bien incluso en muñecas pequeñas. Actualmente ronda los 100 euros, aunque en AliExpress es habitual encontrar cupones que rebajan esa cifra. El Starking AM0350 no es un reloj perfecto ni para cualquiera —su diseño es muy personal—, pero tiene una caja muy bien construida, una correa cómoda, un movimiento visualmente atractivo y una calidad general que, por el precio, me parece bastante convincente. Si te gusta este estilo y buscas un automático sin gastar demasiado, merece la pena echarle un vistazo.
