Cuando vi este reloj en fotos pensé que iba a ser muchísimo más simple, incluso algo frío. Pero en persona cambia bastante. El Milifortic S117 da sensación de reloj bien hecho nada más sacarlo de la caja: acabados cuidados, buenas proporciones y esa comodidad de reloj fino y ligero que literalmente te hace olvidar que lo llevas puesto. Y eso me sorprendió más aún porque no soy especialmente fan del estilo Bauhaus. Gracias a Milifortic por enviármelo para el canal.

Diseño y concepto Bauhaus

El diseño es extremadamente sencillo, pero está muy bien pensado. El dial es negro mate, plano y limpio, sin efectos ni texturas, y eso marca el tono del reloj: simplicidad absoluta con un pequeño giro. Ese giro es el subdial de los segundos en azul eléctrico, un azul que destaca y capta la luz, pero colocado de forma muy medida: no rompe el diseño, lo complementa. El S117 consigue introducir color en un diseño minimalista sin cargarse la estética. Es un reloj minimalista y elegante, pero no frío ni demasiado serio, con ese punto moderno que lo hace perfectamente usable en el día a día. Está inspirado en el Bauhaus clásico, pero añade ese toque de personalidad que evita que sea "otro minimalista más".

Caja y medidas

Sobre el papel podría parecer pequeño: 38 mm de diámetro, 46 mm de lug to lug y apenas 8,5 mm de grosor. Pero en muñeca la sensación es distinta, porque prácticamente no hay bisel y el dial ocupa casi toda la parte visible de la caja, lo que hace que parezca más grande de lo que es. Para ser un 38, tiene bastante presencia. Y los 8,5 mm de grosor son una gozada: queda muy plano y compacto, se pega a la muñeca y, con sus 52 gramos de peso, la sensación es súper ligera. La caja está fabricada en acero inoxidable 316L, combinando laterales pulidos a espejo con la parte superior de las asas y el mínimo bisel en cepillado. Muy sencilla, compacta y bien integrada.

Dial tipo California

El dial es la parte más importante del reloj. Sobre el papel podría parecer demasiado simple, pero en persona funciona muchísimo mejor: se ve limpio, elegante y muy equilibrado. Aunque el dial principal es plano y mate, el subdial de los segundos está ligeramente hundido (alrededor de un milímetro), lo justo para dar sensación de relieve. El azul eléctrico del subdial es un acierto total: rompe la seriedad sin cargarse el minimalismo. La única inscripción es el logo de Milifortic bajo las 12, en una tipografía muy fina. Los índices son de tipo California: números romanos en la parte superior, arábigos en la inferior y bastones para las horas impares, todos con lumen. El rail exterior de los minutos va pintado en el mismo azul del subdial, así que todo el diseño conecta entre sí.

Milifortic S117 dial negro con segundero azul

Manecillas

Las agujas están bien elegidas para el estilo. La horaria y la minutera son muy finas, tipo lápiz, con el contorno cromado y lumen en el interior: simples, pero reflejan bien la luz y dan una sensación algo más premium de lo esperado. La del pequeño segundero tiene una forma más afilada, casi tipo obelisco, con un pequeño contrapeso cuadrado que aporta un detalle visual sin romper el minimalismo.

Cristal de zafiro

El cristal es de zafiro con revestimiento antirreflejos, algo que se agradece en un reloj de este precio. Apenas aparecen reflejos molestos bajo luz intensa, y visualmente transmite una sensación muy premium: limpio, nítido y sin distorsiones. Refuerza la percepción de calidad y hace que el dial negro y el subdial azul destaquen como deben.

Corona roscada

Aunque el diseño sea minimalista, la corona está bastante bien resuelta: es roscada, algo que ayuda a justificar los 100 metros de resistencia al agua y poco habitual en un reloj tan fino. Se siente firme al desenroscarla, con un estriado muy marcado que agarra perfectamente, y viene firmada con el logo de la marca en bajo relieve. Solo tiene una posición, para el ajuste de la hora, con un accionamiento suave y preciso.

Calibre Seiko Epson VD78

En su interior tenemos un Seiko Epson VD78, un movimiento japonés de cuarzo con pequeño segundero a las 6. Y el cuarzo tiene muchísimo sentido en un reloj así: todo el concepto gira en torno a la comodidad y la simplicidad, del tipo que coges, te pones y te olvidas. Además, el cuarzo permite que el reloj sea mucho más fino y ligero, y gran parte de lo bien que se siente en muñeca viene de ahí. El small seconds encaja perfectamente con la estética Bauhaus.

Correa

La correa es probablemente la parte más normal del reloj. Es una textil tipo NATO negra, sencilla y correcta sin más, aunque cómoda y muy agradecida para verano por lo ligera que es. Mantiene la estética discreta y hace el reloj más casual. Creo que con una buena correa de cuero ganaría un aire bastante más elegante. La hebilla, eso sí, es de acero con acabado cepillado y acompaña bien al conjunto.

Lumen

El lumen está presente tanto en los índices como en la horaria y la minutera (la segundera no lleva). Para el tipo de reloj que es, me ha sorprendido para bien: en relojes elegantes o minimalistas el lumen suele ser pobre, pero aquí es bastante correcto, con una intensidad decente y uniforme, y brilla en color verde.

Tapa trasera

La tapa trasera es roscada, con un cepillado concéntrico sencillo y nada más: ni grabados, ni textos, ni ventana al calibre. Encaja perfectamente con la filosofía "menos es más" del reloj, y al ser roscada ayuda a garantizar los 100 metros de resistencia al agua.

Precio y conclusión

Lo mejor del Milifortic S117 es lo bien resuelto que está el conjunto en relación al precio: el diseño funciona muy bien, el dial es limpio pero con personalidad gracias al subdial azul, y en muñeca es comodísimo. Detalles como el zafiro, la corona roscada o el nivel de acabados están por encima de lo esperado. Lo peor: la correa es básica y, al ser un reloj tan simple, si no te encaja el estilo minimalista no es para ti. El punto más delicado es el precio: son unos 115 dólares (alrededor de 105 €), aunque con el enlace y el código 15MFS117 se queda en unos 100 $. Es un cuarzo chino en una franja donde ya entran marcas tradicionales, así que algunos se lo pensarán; en calidad, sin embargo, cumple de sobra.