El Steeldive SD1970F es el nuevo Captain Willard, y lo primero que pensé al sacarlo de la caja fue: "pero si esto ya lo tengo". Yo tengo desde hace más de dos años la versión anterior, el SD1970, que me costó menos de 60 euros. Pero ya no estamos ahí: el modelo anterior ronda hoy los 130-150 euros y este nuevo se mueve sobre los 170 euros, así que la comparación que tiene sentido ya no es entre un reloj de 60 y otro de 170, sino entre dos relojes separados por unos 30 euros. Gracias a SteelDive por enviármelo para esta colaboración.
Sensaciones y construcción
En cuanto a construcción, acabados y sensaciones generales, no noto ninguna diferencia con el Willard anterior, y eso es positivo. El cepillado está muy bien conseguido, las aristas cuidadas y se siente como un reloj muy compacto y robusto. En la muñeca es grande para la mía, pero por la forma de la caja se asienta muy bien y nunca me ha resultado incómodo. Donde sí hay un cambio evidente es en el dial.
Caja y bisel
La caja mantiene exactamente la misma construcción: acero inoxidable, 43,8 mm de diámetro, 13,5 mm de grosor, 46,8 mm de lug to lug y 20 mm de anchura. En la parte superior, un cepillado con patrón circular; en los laterales, pulido a espejo, con transiciones muy bien ejecutadas. El bisel es cerámico, unidireccional y de 120 clics, con acabado tipo canto de moneda y perfectamente integrado. Caja y bisel siguen siendo exactamente lo que ya conocíamos del Captain Willard, y eso es una buena noticia.
Calibre Seiko NH35
Sin novedades: SteelDive mantiene el conocido Seiko NH35, automático con remonte manual y parada de segundero, con unas 40 horas de reserva de marcha. Durante los días de uso no he detectado ninguna desviación fuera de lo normal. Es un calibre muy extendido, fácil de mantener y una elección lógica para un reloj como este.
Dial azul degradado
Este es uno de los cambios más evidentes. SteelDive apuesta por una textura tipo gofre discreta y un degradado que va de un azul muy oscuro, casi negro en los extremos, hasta un azul mucho más claro, casi cian, en el centro. No soy especialmente fan de estas texturas, pero el conjunto funciona: el dial es bastante mate, con un ligero satinado, y la textura genera sombras sutiles sin convertirse en un imán de reflejos. Es una esfera más llamativa y moderna, aunque personalmente sigo prefiriendo la sobriedad del negro del modelo anterior.

Marcadores, agujas y fechador
Sin novedades respecto al anterior: índices aplicados con contorno cromado y lumen, de forma rectangular, con el de las 12 en forma de flecha. Las agujas son exactamente las mismas, con la trotadora y su detalle en rojo que le queda muy bien. El fechador está a las 3, con fondo blanco, números negros y contorno cromado, bien integrado incluso sobre este dial azul. La legibilidad es excelente y todo está muy bien ejecutado.
Corona, cristal, lumen y tapa
La corona es prácticamente la misma, con un estriado algo más fino, firmada con el logo sobre fondo arenado. El cristal sigue siendo zafiro con tratamiento antirreflejos, plano y con corte a 45 grados en los bordes. El lumen vuelve a ser impresionante: bisel en azul, índices y agujas en verde, con mucha intensidad y una duración más que aceptable que planta cara a marcas bastante más caras. La tapa trasera es roscada, pulida a espejo, con el logo en relieve y las inscripciones habituales (200 metros de resistencia al agua).
Brazalete
Aquí sí hay algunos cambios. Seguimos con un oyster cepillado vertical, bien integrado y sólido, pero el cierre es ahora algo más sencillo: pasa de seis a tres posiciones de microajuste y se acciona a presión, manteniendo el doble cierre de seguridad. Personalmente prefiero el cierre del modelo anterior, más cómodo y con más margen de ajuste. Aviso para muñecas pequeñas: incluso quitando todos los eslabones posibles me queda ligeramente flojo. Además, esta unidad viene acompañada de una correa de goma azul a juego, cómoda y bien terminada.
Conclusión
SteelDive ha hecho un buen trabajo: el reloj mantiene la calidad de construcción del modelo anterior y sigue transmitiendo muy buenas sensaciones. La duda, como casi siempre últimamente, está en el precio. ¿Merece pagar esos 30 euros de diferencia frente al anterior? Depende de cuánto te guste este nuevo diseño, porque salvo el dial los cambios son pequeños. No es que no valga 170 euros —la calidad es muy buena y lo sigo recomendando—, pero me genera dudas la rapidez con la que han subido los precios de este tipo de relojes. Si te gusta este nuevo Captain Willard y estás dispuesto a pagar esos 170 euros, te llevas un reloj muy bien construido y a un nivel realmente alto.
